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El Pilates, un complemento para cuidar la salud cardiovascular


  • El método puede complementar el trabajo cardiovascular mediante el desarrollo de la fuerza, la movilidad, la estabilidad y el control corporal.
  • En personas con enfermedades cardiovasculares, la práctica debe individualizarse y adaptarse al estado de salud y a la capacidad funcional de cada persona.

El ejercicio físico desempeña un papel fundamental dentro de un estilo de vida activo, pero cada disciplina trabaja componentes diferentes de la condición física. En el caso de Pilates, el foco se sitúa principalmente en la fuerza, la estabilidad, la movilidad, la coordinación y el control del movimiento, además de ser un complemento para el trabajo cardiovascular.

“El Pilates no debería presentarse como una alternativa a actividades como correr, nadar o montar en bicicleta, que tienen un componente aeróbico mucho más elevado, pero sin duda es un complemento muy interesante para cuidar la salud cardiovascular”, explica Teresa Vázquez de Castro, responsable de Educación y Producto de Club Pilates España. “Su aportación está en trabajar capacidades diferentes que también son importantes para mantenerse activo y que pueden integrarse dentro de una rutina de ejercicio más completa”, añade.

Durante una sesión de Pilates puede producirse un aumento de la frecuencia cardiaca, especialmente cuando se realizan movimientos más dinámicos, participan grandes grupos musculares o se enlazan diferentes ejercicios con poco descanso. La intensidad dependerá del tipo de ejercicios, de la estructura de la sesión y del nivel de cada persona.

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Fuerza y movilidad, la base de todo

Uno de los principales componentes del Pilates es el trabajo de fuerza. Fortalecer la musculatura puede contribuir a mejorar la capacidad funcional y facilitar que una persona pueda mantenerse activa en sus actividades cotidianas y en la práctica de otras disciplinas deportivas.

A ello se suma el trabajo de movilidad, estabilidad y coordinación. “Cuanto mejor podamos controlar nuestro cuerpo y movernos de forma eficiente, más herramientas tendremos también para realizar otras actividades físicas con seguridad y comodidad”, señala Vázquez de Castro.

La respiración desempeña igualmente un papel importante dentro del método. Los ejercicios buscan coordinar respiración y movimiento, favoreciendo el control corporal y la gestión del esfuerzo. No debe interpretarse como un entrenamiento específico de la capacidad aeróbica, sino como una parte del trabajo global que propone Pilates.

Combinar diferentes tipos de ejercicio

Por este motivo, Pilates debería integrarse dentro de una rutina de actividad física más amplia. Una persona puede recurrir a caminar a buen ritmo, correr, nadar, montar en bicicleta u otras actividades aeróbicas para trabajar específicamente la resistencia cardiorrespiratoria y utilizar Pilates para desarrollar fuerza, movilidad, estabilidad y control.

“Lo interesante no es plantear una disciplina contra otra, sino entender qué aporta cada una”, apunta la especialista. “Combinar diferentes tipos de actividad física nos permite trabajar distintos componentes de la condición física y construir un estilo de vida más completo y activo”, añade.

De hecho, en un contexto marcado por el incremento de la demanda de actividades cardiovasculares, Club Pilates ha puesto en marcha CP Circuit, una clase específica de la marca que incorpora un mayor componente de fuerza y resistencia. “Se trata de una propuesta desarrollada exclusivamente por Club Pilates”, detalla Vázquez de Castro.

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¿Y si existe una enfermedad cardiovascular?

La práctica de Pilates puede ser posible para determinadas personas con enfermedades cardiovasculares, pero no existe una recomendación única aplicable a todos los casos. El tipo de patología, el estado de salud, la capacidad funcional y las circunstancias individuales determinarán cómo debe plantearse el ejercicio.

En estos casos, resulta especialmente importante individualizar la práctica y, cuando sea necesario, contar previamente con la valoración y las indicaciones del profesional sanitario correspondiente.

Las adaptaciones pueden pasar por reducir la intensidad o dificultad de determinados movimientos, modificar los tiempos de trabajo y descanso o evitar esfuerzos excesivos. También debe prestarse atención a la respiración y evitar mantenerla de manera involuntaria durante los ejercicios.

“El objetivo debe ser que cada persona pueda realizar la sesión de manera segura, progresiva y adaptada a sus capacidades, pero, insisto, poderse mover con fuerza y autonomía es esencial para todo”, concluye Vázquez de Castro.

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Sobre Teresa Vázquez de Castro

Teresa Vázquez de Castro es especialista en Pilates en máquinas y responsable de Educación y Producto de Club Pilates España. Cuenta con más de una década de experiencia en la docencia del método y ha ampliado su formación en áreas como escoliosis, osteoporosis, lesiones, patologías de la espalda baja y trabajo adaptado a distintos perfiles.